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Mucho se habla de los tiempos difíciles, de los retos económicos, del desempleo desmedido, del alza en los precios y de la depresión emocional. En mi opinión la mayoría de los comunicadores tienen un denominador común; expresan desde el contexto negativo la manera en que se afecta el entorno del ser humano y sus emociones. Si se fija, es como cuando escuchas la palabra cáncer lo primero que viene a la mente es muerte, no obstante hay miles de personas que han luchado y se han sanado o han superado las expectativas médicas. Año tras año se adjudica a la actitud y a la mente grandes cambios en la salud de los pacientes, lo cual es sinónimo de esperanza. Otros comunicadores vemos la vida como un ciclo y quiero compartir con usted, amigo lector, un ejemplo de como puede influir la mente del ser humano en un proceso de cambio involuntario. Imagínese que llega a su trabajo y acercándose la hora de salida le informa su supervisor que su trabajo ha finalizado en la empresa. Por las razones que sean y con los compromisos económicos que solemos tener los boricuas, es posible que esto sea una terrible noticia. Pero quiero destacar que esa terrible noticia puede que sea el inicio del cambio más importante de su vida. Conozco varias personas que terminaron sus empleos a finales de noviembre del 2008 y es que los cierres de compañías, las reestructuraciones y las crisis no discriminan por épocas, edades, niveles sociales, etc. Todos son padres de familia y la noticia fue un duro golpe. Pero pude analizar las reacciones de tres de ellos, quienes son muy cercanos a mí, y validé que la mente y la actitud juegan un papel fundamental en el proceso. Algunos decidieron levantarse lo antes posible, otros estaban en una posición más cómoda, como para descansar un poco, y otros simplemente están tan deprimidos que continúan en tratamiento psicológico, pero los tres de quienes quiero hablarles son el ejemplo vivo de que la mente es la mejor aliada. Con su actitud de optimismo, lograron convertir la situación en una oportunidad de hacer, por fin, lo que querían hacer desde hace mucho. En este momento dos ya tienen empleo, uno de ellos gana menos que antes pero no cambia por nada la oportunidad de compartir con su pareja, la tarea de llevar a sus niños a la escuela y disfrutar de los sábados con su familia. El otro gana lo mismo que antes pero las responsabilidades nuevas en su empleo lo animan a levantarse todos los días optimista y lleno de vitalidad. Y el tercero aun no ha conseguido trabajo, pero continúa en la búsqueda, visita el gimnasio tres veces por semana y realiza trabajo voluntario para un hospital que atiende niños bajo tratamiento oncológico. Y ya ha recibido ofertas para brindar talleres alentadores para los padres en el mencionado lugar. Denominador común: continuaron, no se detuvieron. Los tres lucen mejor que nunca, como si el haber perdido sus empleos se hubiera convertido en su “makeover” emocional y físico. Y es que la tranquilidad y la felicidad son abstractos que se notan. Esto no es un estudio psicológico, pero lo invito a que lo tome como una sugerencia. Si usted, algún amigo o familiar está pasando por esta situación vea lo siguiente: Transmita la noticia a su familia en un tono optimista, esto es vital, pues informar con positivismo y optimismo lo ocurrido, prepara el terreno familiar para la calma y el apoyo y disminuye el estrés y las energías negativas. Si usted es uno de los que se nutre de información día a día a través del diario o los medios de comunicación, le sugiero que antes que todo al abrir sus ojos de gracias por estar en pie y con salud para continuar, al leer el diario comience con noticias positivas o neutrales para no cargar su día con estrés o pesimismo Luego organice su agenda, el no tener trabajo es la mejor excusa para holgazanear y esa es el arma más poderosa contra los deseos de superación y la motivación. Haga algunos minutos de ejercicio cardiovascular o de meditación, como Pilates o Yoga. Hacer ejercicios libera los niveles de endorfina y le ayuda a conseguir la concentración y relajación. Pero lo más importante y lo que se repite en mis amigos que ya tienen empleo, es que no se limitaron. En ocasiones la costumbre o la conveniencia hacen que las personas vivan estancadas en su propia historia. No ponga barreras para no aceptar el empleo, que si la distancia, que si la paga… nada puede ser un obstáculo. La compensación no debe ser lo más importante para aceptar o denegar un empleo y menos si no tiene ninguno. Concéntrese en que la vida está llena de grandes oportunidades y momentos y en que usted es un ser inigualable, una pieza única. Cuando se cierra una puerta siempre le ubica ante una de dos alternativas tomar un nuevo rumbo o sentarse a lamentarse, créame la segunda le lleva al fracaso y la primera al éxito. Nunca podrá lograr una gran obra sin haberla comenzado, el haber finalizado una etapa laboral puede convertirse en el principio de una mejor calidad de vida. La autora es especialista en Recursos Humanos. Para más información comunicarse al (787) 556 -7226 / 567-5075. Add this page to your favorite Social Bookmarking websites |






