|
Escrito por G.F. DeGuzmán
Viernes, 09 de Julio de 2010 14:59 |
 |
 |
 |
|
| La isla de la lluvia eterna (primera parte) |
| Mojado, encharcado, húmedo, empapado, con cualquiera de ellos podía describir aquel día, aquella semana, los últimos meses. Fangoso, pantanoso, movedizo, inundado eran mejores términos para describir el terreno. Ya hacía varios días, semanas, meses que no cesaba de llover, y aunque en una isla tropical, aquello ya empezaba a parecer una temporada monsoon asiática pero en el Caribe. Día tras día, semana a semana, mes por mes, aparecía aquel cielo encancaranublado (¿Quién lo encancaranubló? El que lo encancaranubló, gran encancaranublador sería…), seguido de lluvia y más lluvia. El suelo saturado ya cedía ante los pequeños riachuelos urbanos alimentados por constantes escorrentías, nutriendo y escondiendo boquetes en el asfalto de las carreteras, dañando zapatos de peatones transeúntes, alterando el color medias humedecidas por las constantes zambullidas de pies en charcos y cunetas desbordadas. Pronto le podrían llamar la isla de la lluvia eterna…
|
|
Leer más... |
Actualizado ( Lunes, 12 de Julio de 2010 16:29 ) |
|
|
|
Escrito por G.F. DeGuzmán
Miércoles, 16 de Junio de 2010 15:00 |
 |
 |
 |
|
| La isla de la lluvia eterna (parte 2) |
| Se dirigió al quinto hoyo luego del repetido desastre de los primeros cuatro. Molesto, enchumbado y poco tolerante miró a sus compañeros de juego, como si con la sola mirada quisiera comunicar sus deseos reprimidos de gruñir a toda voz en la catedral del silencio. Quería desquitarse con alguien, algo, tal vez con el campo: dejar una huella, una herida, una estampa de frustración camuflageada como inocente divot, con la cuchilla de un hierro cuatro. Pero sabía que la única culpable era aquella incesante lluvia, aquella que sin fuerza ni violencia lograba entorpecer, poco a poco, el juego de los fervientes participantes sabatinos del golf que se jugaba en esa isla. Tomó la sombrilla con su mano izquierda, se le olvidó quitarse el guante. En la derecha: una bola algo resbalosa ante la impregnación de fango, agua y yerba mojada; también su hierro cuatro. Sus compañeros no le ofrecieron consuelo, ellos también eran víctimas del benigno pero consistente aguacero. Cuando llegó al carrito notó que sus hierros no estaban cubiertos, brillaban ante el revestimiento de gotas transparentes. Poco tardaron en desaparecer esas gotas al recibir el impacto del hierro cuatro arrojado sin misericordia y que se estrelló contra los restantes palos, como anuncio de que su dueño ya perdía los estribos mientras se acercaba al carrito luego de apuntarse su tercer bogey corrido. En el primero le apuntaron un doble bogey.
|
|
|
Escrito por G.F. DeGuzmán
Miércoles, 14 de Abril de 2010 13:48 |
 |
 |
 |
|
| Dos huevos sin sal |
| Se produjo el tiro desde el lateral izquierdo, con un sand wedge de 60° a una pelota que luego del primer tiro había venido a descansar en la grama alta de la periferia del green, entre la trampa, los bancos del público y el agua del pequeño lago, frente al green. Este segundo no era un tiro fácil para asegurar un par. Nadie esperaba que éste produjera un birdie en el hoyo 16, célebre par tres del campo Augusta National, menos aún durante el último día del histórico torneo anual Masters. Con suerte lograría una buena posición para asegurar el par. La pelota cayó rápidamente sobre el césped corto, frenando abruptamente, comenzando un lento descenso hacia la izquierda, hacia donde se encontraba la bandera. La parsimonia del descenso sugería que la bola no llegaría al hoyo, aunque tampoco se pasaría. Sin embargo, nadie podía predecir su curso y desenlace final. Una travesía, casi en cámara lenta, comenzó a impresionar a los espectadores.
|
|
|
Escrito por G.F. DeGuzmán
Lunes, 08 de Marzo de 2010 19:25 |
 |
 |
 |
|
| ¡Nou!, en el estadio de golf |
| 
Se oyó como una alarma de fuego; se sintió como onda sísmica paralela, lo sintió él, lo escuché yo. Él reaccionó, de manera casi imperceptible pero yo sé que le afectó; falló el putt. En el único "estadio" de golf, en el hoyo más visitado y ruidoso del juego que exige más silencio y concentración, allí en el anfiteatro removible con capacidad para sentar 30,000 personas alrededor del hoyo 16 del TPC de Scottsdale, Arizona, se escuchó un "¡Noouuuuuuuuuuu…!" en el momento menos oportuno.
|
|
Leer más... |
Actualizado ( Martes, 09 de Marzo de 2010 14:21 ) |
|
|
Escrito por © G. F. DeGuzmán
Viernes, 05 de Febrero de 2010 16:48 |
 |
 |
 |
|
| My (dear) Friend Joe |
| Foto: Suministrada

Today I missed you; I said goodbye, maybe a "see you soon". You never arrived to our golf appointment. When you called a couple of weeks ago you promised my secretary you would come to Puerto Rico that Saturday, for a golf round we had long coming.
|
|
Leer más... |
Actualizado ( Lunes, 08 de Febrero de 2010 16:20 ) |
|
|
|
|
|
|
|
JPAGE_CURRENT_OF_TOTAL |