| Por: Millie Fuentes
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Esta fue la primera vez que paso una víspera de año nuevo sin mis hijos y fuera de casa. Quizás muchos de ustedes ya han tenido la experiencia, que aunque poco usual, en mi caso particular la costumbre era estar junto a la familia.
Este año la pasé diferente, me fui a Rincón. De camino, la carretera estaba un tanto congestionada y el tráfico alterado denotaba el movimiento de personas hacia los lugares donde pasarían la despedida de año.
Ya llegando hacia el lugar donde pasaría la despedida de año, me encontré con un ambiente de fiesta, una casa grande rodeada de vegetación, palmeras, arena y playa. Aunque la noche estaba nublada, la luna llena alumbraba el lugar, el mar y los alrededores, como si fuera un fuerte destello solar.
Distintas conversaciones se podían escuchar mientras caminaba entre la multitud. Las distintas expresiones y opiniones de resoluciones, expresaban las ganas que todos tenemos de comenzar un año con nuevas expectativas.
Y fue en el momento preciso que llegó a mis manos un papel en el cual debía anotar lo que quería desechar (negativo) y lo que quiero atraer (positivo) para el nuevo año que apenas comenzaba. La idea era escribir alguna resolución o deseo y llevar el papel a la fogata.
Me pregunto, ¿ustedes lo llegaron a hacer? Definitivamente, quiero cumplir con las metas que tracé en mi libro de posibilidades, que aunque no lo tenía conmigo en ese momento, anoté algunos en el papel que luego tiré a la fogata.
Quizás no podré alcanzar todas las posibilidades, porque encontraré obstáculos en el camino, pero tendré que superarlos para seguir adelante con el plan trazado Y sé que cada obstáculo o fracaso que encuentre en el camino será un escalón que me hará más fuerte para que el deseo se convierta en éxito. Hay que correr riesgos, porque lo más peligroso de la vida es no arriesgar nada.
Haga su libro de posibilidades, anote sus deseos y metas, ¿hasta dónde quiere llegar? Trace un plan de acción y cada día evalúe su lista. No lo deje para después. No pospongas, no postergue. Cumpla con su libro de posibilidades, porque, si no es ahora, para cuando lo va a dejar, ¿para el próximo año?
Pensamiento:
“Todos los días se nos presentan oportunidades para cambiar de rumbo, reír, aprender algo nuevo, conectarnos con el prójimo y con el universo. No desperdiciemos ni un solo minuto pensando en lo que no obtuvimos, sino en todo lo que podemos lograr” - Inédito.
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